Uno de cada tres europeos con dolor crónico no recibe ningún tratamiento

  • Expertos internacionales denuncian en Viena la poca visibilidad médica, económica y social de esta enfermedad
  • Hoy se prescriben 7,5 veces más opioides que en 1990

Núria Jar (Viena) | 3 de septiembre de 2015

dolorUn tercio de los europeos que sufre dolor crónico, una enfermedad merecedora de este apellido a partir de tres meses de sufrimiento, no reciben el tratamiento adecuado. Chris Wells, presidente de la Federación Europea del Dolor (EFIC, por sus siglas en inglés), ha denunciado en la rueda de prensa de su congreso anual “la poca visibilidad médica, económica y social” de unas dolencias que afectan a 80 millones de personas en Europa, el 20% de la población adulta.

Los dolores crónicos más comunes son los de espalda, seguidos por el dolor en las articulaciones y el dolor reumático. “Hay dolores que socialmente se entienden mejor que otros” como el dolor por causado por un tumor, ha señalado a EL PAÍS Juan Pérez-Cajaraville, delegado español de la EFIC y especialista en dolor, anestesiología y reanimación de la Clínica Universidad de Navarra. En cambio, los dolores sin causa oncológica son más difíciles de comprender, como la fibromialgia.

El experto español apunta al difícil diagnóstico como uno de los motivos de la poca aceptación. Más de la mitad de pacientes que sufren dolor crónico tardan más de dos años en recibir un tratamiento adecuado, mientras que un 38% pacientes dice que el tratamiento que recibe es insuficiente. “Las terapias deberían tener en cuenta las expectativas y sensaciones del paciente”, asegura después de más de veinte años de sistemática evaluación científica Andrew Moore, investigador de la Universidad de Oxford (Reino Unido), que ha inaugurado hoy la jornada de conferencias en sesión plenaria. Wells ha aprovechado el encuentro con los periodistas para reclamar “una mayor prioridad” del dolor crónico en las políticas de salud pública.

Según un informe de la EFIC del año 2010, las pérdidas económicas –directas e indirectas– por esta enfermedad se sitúan entre el 1,5% y el 3% del producto interior bruto europeo. Además es la causa más frecuente de incapacidad laboral y jubilación anticipada. El dolor crónico es una enfermedad que invalida y reduce la calidad de vida de la persona. En muchas ocasiones provoca aislamiento social y laboral por “la dificultad de convivir con una persona que sufre todo el día”, comenta Pérez-Cajaraville.

No hay cura, aunque existen tratamientos de todo tipo para mejorar el bienestar del paciente. De las “pocas herramientas” para tratar el dolor crónico, los opioides son unos de los analgésicos más eficaces, ha defendido Bart Morlion, presidente electo de la EFIC. El científico ha avanzado que están planeando publicar una guía para el uso apropiado de opioides en Europa para el próximo otoño para evitar los riesgos asociados de la prescripción a largo plazo, entre los cuales destaca la adicción.

Los organizadores calculan que a día de hoy se prescriben 7,5 veces más opioides que en el año 1990. Una tendencia que en los Estados Unidos es más exagerada, donde la venda de estos analgésicos se cuadriplicó entre 1999 y 2010. En los últimos años unos 100.000 estadounidenses han muerte directa o indirectamente a causa de esta medicación. Según Morlion la situación europea es muy diferente y ha advertido que las cifras anglosajonas “no se debería estigmatizar” a los opioides, sino “clarificar cómo usarlos de forma segura y efectiva”.