Rac1: La contaminació atmosfèrica mata 2 persones cada dia a Barcelona

La contaminació atmosfèrica és un problema de salut a les grans ciutats. Només a Barcelona mor una persona cada dos dies per culpa de la pol·lució. La capital catalana va activar l’última setmana de febrer el protocol contra la contaminació atmosfèrica pel gran nombre de partícules en suspensió a l’aire que respirem. Parlem amb Xavier Basagaña, investigador del CREAL, sobre la contaminació ambiental. Pots recuperar l’àudio aquí.

Agencia SINC: Mujeres y hombres… y sus cerebros

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Basic CMYKA los científicos les encanta preguntarse por lo que es innato y lo que es adquirido. El género no se escapa de esta discusión. Algunos investigadores ya han advertido de los peligros del sexismo en estudios que buscan distinciones entre los cerebros masculinos y femeninos, a pesar de que las evidencias disponibles aún son enclenques.

Núria Jar | 5 diciembre 2015

¿Los cerebros de mujeres y hombres son diferentes por naturaleza? Es una discusión eterna, pero quizá aún tengamos el córtex prefrontal algo inmaduro para llegar a una conclusión convincente. Hace una década, Steven Pinker y Elizabeth Spelke, psicólogos cognitivos de prestigio y compañeros en la Universidad de Harvard (EE UU), protagonizaron un largo debate de dos horas sobre la ciencia del género para afrontar posiciones.

Aquel cara a cara era una respuesta sesuda a las desafortunadas declaraciones del su entonces jefe Lawrence H. Summers, presidente entre los años 2001 y 2006 de la segunda mejor universidad del mundo. En uno de sus discursos, este economista estadounidense dijo que, por razones biológicas, los hombres eran mejores en matemáticas y ciencias que las mujeres. ¿Qué hay de cierto en ello?

Según Pinker –él– hay actitudes y motivaciones intrínsecas que nos diferencian desde la primera semana de nacer. Por ejemplo, mientras ellos prefieren la mecánica y la manipulación de objetos, ellas se inclinan por la empatía hacia las personas y sus emociones. En cambio, Spelke –ella– cree que las disparidades entre sexos se deben a la discriminación y motivos sociales.

A finales de 2014, Cordelia Fine, de la Universidad Macquaire de Sídney (Australia) advertía en la revista Science cómo el sexismo sesga la manera en que los investigadores ven el cerebro. A pesar de que hasta ahora los datos han sido muy pobres, la creencia popular defiende que los cerebros de hombres y mujeres son muy distintos. La experta alerta sobre lo que se conoce como ‘neurosexismo’.

Dimorfismo cerebral: negativo

Esta semana, la revista PNAS publicó un trabajo con las resonancias magnéticas de 1.400 cerebros humanos, junto con los análisis de personalidad, actitudes, intereses y comportamientos de 5.500 personas más, para observar las diferencias sexuales en el cerebro “más allá de los genitales”.

La neuroimagen únicamente mostró diferencias en función del sexo en diez áreas neuronales. Solo entre un 0% y un 8% de los cerebros contenían todas las estructuras cerebrales consideradas propias de su género en el espectro que dibujaron los investigadores para evaluar la feminidad y masculinidad de los cerebros.

A pesar de estas pequeñas disparidades, el equipo de investigación, liderado por Daphna Joel, de la Universidad de Tel Aviv (Israel), no observó una traducción neuronal clara del género en la materia gris, blanca y la conectividad cerebral. Además, las pequeñas diferencias se debieron más a la interacción con el entorno que al determinismo biológico.

“El gran solapamiento [de los resultados] debilita cualquier tentativa de establecer características específicas masculinas o femeninas en el cerebro humano”, concluye el primer estudio sobre dimorfismo cerebral que ha analizado el cerebro como un todo.

En la década de los noventa algunos estudios aseguraban que la habilidad verbal de las mujeres era más precisa, pero un metaanálisis de la Universidad de Utrecht (Países Bajos) recopiló una veintena de estudios similares sobre lenguaje y no concluyó diferencia alguna entre géneros.

Lo mismo pasó con el cuerpo calloso, la comisura cerebral que comunica los dos hemisferios. La revista Science publicó, con mucho revuelo mediático, que había diferencias sexuales en esta área del cerebro, pero otra recopilación de 49 estudios lo desmontó por ofrecer una “relación sencilla” que puede crear “una falsa impresión”.

La diferencia es ‘sexy’

Fine confía en las nuevas técnicas de la neurociencia para recopilar mejores datos y evitar “asunciones anticuadas” propias del neurosexismo que la investigadora denuncia, junto con otros colegas. Este toque de atención llega después de que entre 2009 y 2010 dos terceras partes de los estudios de neuroimagen “especularan con el comportamiento de género, a pesar de contar con pocos datos”.

Los científicos saben que los editores de las revistas científicas “no están interesados en los resultados negativos” y que “las diferencias sexuales son sexis”. A la fórmula mediática se añaden los departamentos de prensa de la universidades, que están “ansiosos” por lanzar estos datos, admite Lise Eliot, autora del libro Cerebro rosa, cerebro azul y profesora de neurociencia en la Escuela Médica de Chicago de la Universidad Rosalind Franklin (EE UU), donde investiga el cerebro infantil y el desarrollo del género.

Eliot ha puesto en tela de juicio muchos estudios que evalúan las diferencias entre sexos aparentemente de forma objetiva. “La diferencia no es tan grande como reforzamos culturalmente”, comenta, y añade que incluso hay más diferencias dentro del mismo sexo, por ejemplo, entre los hombres que han sido padres y los que no.

En este escenario, un estudio que dé lugar a titulares como «Las diferencias de cableado entre los cerebros masculinos y femeninos podría explicar por qué los hombres son mejores leyendo mapas» lo tiene todo para triunfar.

Este fue el caso de un trabajo publicado hace un par de años en la cabecera PNAS, y editado por Charles Gross de la Universidad de Princeton (EE UU), que aseguraba que un cerebro masculino estaba estructurado para facilitar la percepción y la coordinación, mientras que el femenino era más dado al análisis y la intuición.

Estas conclusiones revolucionaron a la comunidad científica, que lo coronó como el estudio más neurosexista de 2013. “Una posibilidad es que los autores no consideraran que sus resultados tienen más que ver con el tamaño del cerebro que con las diferencias sexuales”, denunció Fine en Slate.

Ellos lo tienen más grande

El cerebro masculino es un 11% más grande que el femenino desde el nacimiento y durante el resto de la vida. En este caso, ¿el tamaño importa? Sí para la especie humana, que presume de tener el cerebro más grande en relación con su cuerpo, y que lo dota de una inteligencia única. Pero el mayor volumen de los hombres también se da en otros órganos menos estudiados desde este prisma, como el riñón, el hígado y el corazón.

Además, el hombre es un 15% más pesado y un 8% más alto que la mujer, según datos del Centro Nacional para Estadísticas de Salud de los Estados Unidos. La diferencia de tamaño se presenta desde el nacimiento y se mantiene durante gran parte del desarrollo, excepto de los siete a los once años.

Para mejorar la obtención de nuevos tratamientos, tanto en hombres como en mujeres, los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos pedirán a partir de 2016 que los experimentos biomédicos en animales incluyan machos y hembras, tal y como ya se aplicaba en los ensayos clínicos desde 1993 y en otros países como Canadá y los de la Unión Europea de forma similar.

Pero ya hay quienes han criticado esta decisión. Sarah S. Richardson, investigadora de historia de la ciencia en la Universidad de Cambridge (EE UU), muestra su desacuerdo. Según ella, además de los factores biológicos, los factores sociales pueden incidir en los resultados de la investigación. Por eso, alerta que este nuevo diseño de los experimentos puede conducir a error.

No todo el mundo lo ve igual. Eliot está convencida de que la diversidad de sexos debería incluirse tanto en investigaciones con animales o humanos, como en estudios sobre el comportamiento o en células.

Un discurso que refuerza clichés

En neurociencia, los estudios basados solo en el sexo masculino superan con creces los trabajos que también incluyen a mujeres: 5,5 por cada uno, según el trabajo de Annaliese K. Berry, investigadora de la Universidad de California en San Francisco (EE UU). El análisis también incluye la investigación biomédica de diez disciplinas diferentes: en ocho de ellas había un sesgo por sexo. La neurociencia –cómo no– es el campo de la biología con más agravio comparativo.

Las diferencias sexuales son “importantes”, pero para Eliot “los neurocientíficos deberían dedicar más atención a la interpretación indebida de sus resultados”, teniendo en cuenta la fascinación del público general por estos temas, que convirtieron en un best seller el famoso libro Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. No hay que olvidar, además, el impacto de estos hallazgos sobre la educación, la igualdad laboral y la salud mental.

Como advierte Janet Shibley, de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE UU), las consecuencias de esta mala interpretación van más allá de “una preocupación académica” y también alimentan los estereotipos.

Rac1: Els problemes mèdics dels músics

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IMG_4881El cervell dels músics és un model d’investigació bastant estudiat en neurociència. Si no l’heu llegit, us recomano que fullegeu algun dels casos clínics que explica el popular neuròleg i divulgador Oliver Sacks a “Musicofilia”, on descriu relacions curioses entre persones i música.

Però els músics, sobretot els músics professionals d’orquestres simfòniques com els que aquests dies actuen als concerts de Nadal, encara reben poca atenció assistencial.

I tot això us ho explico perquè, segons assegura el nostre convidat d’avui, els músics són la professió que més es lesiona: entre un 10% i un 15% dels músics d’una orquestra estan lesionats. Parlem amb el director mèdic de l’Institut de l’Art de Terrassa, el doctor Jaume Rosset. Podeu recuperar l’àudio aquí.

Joaquim Schuz: «Está claro que la contaminación en Europa causa cáncer»

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[Aquí podéis leer la entrevista que publica El País]

Núria Jar (Barcelona) | 21 diciembre 2015

El Código Europeo Contra el Cáncer recoge 12 recomendaciones que los ciudadanos pueden seguir para reducir su riesgo a desarrollar cáncer. Los científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han exprimido la evidencia científica conseguida hasta ahora para extraer la esencia de estos consejos. Joaquim Schuz (Darmstadt, Alemania, 1967), uno de los autores y responsable de Medio Ambiente de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), presentó la pasada semana esta nueva recopilación de sugerencias –y “no mandamientos”– en el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), centro aliado de ISGlobal, en Barcelona.

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Pregunta. Si uno no fuma, hace ejercicio, limita su consumo de alcohol y sigue las recomendaciones del Código Europeo Contra la Cáncer, ¿a cuánto reduce la posibilidad de desarrollar esta enfermedad?

Respuesta. Si uno sigue todas las recomendaciones puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer entre un 30% y un 50%, aunque a nivel individual es difícil de determinar porque cada recomendación tiene un potencial preventivo diferente. Sin embargo, si un gran fumador deja el hábito reduce sustancialmente el riesgo a padecer cáncer porque el tabaco es la causa más importante en Europa.

P. La OMS recomienda no consumir “ningún tipo de tabaco”. ¿Por qué han evitado mencionar los diferentes tipos de uso?

R. Pretendíamos mencionar otras formas de consumir tabaco pero resultó que algunas personas reaccionaron en sentido opuesto a la recomendación. En lugar de pensar que era importante mantenerse alejado del tabaco algunos decían que les sonaba atractivo porque no sabían que se podía mascar tabaco. Ahora vemos gente joven que consume otras formas de tabaco que cada vez son más populares, como el tabaco de mascar. A pesar de que como científicos queríamos ser lo más precisos posible recomendamos no consumir ningún tipo de tabaco, aunque el mayor riesgo de cáncer provenga de los cigarrillos convencionales.

P. ¿Existe la misma consciencia con el alcohol o la exposición excesiva al sol que con el tabaco?

R. Cuando publicamos las recomendaciones mucha gente se sorprendió porque no sabían que el consumo de alcohol causaba cáncer. Necesitamos más concienciación de la ciudadanía, además de marcos legales que ayuden a la gente a beber menos. Sabemos que en algunos países los estudiantes asisten a fiestas donde pagan una entrada a la discoteca y pueden beber todo lo que quieran. Aún hay mucho que hacer. Sobre la exposición solar ya hay muchas iniciativas que advierten sobre los riesgos asociados a los centros bronceadores. Muchas veces se promocionan como tratamiento para suplir niveles de vitamina D, pero solo está indicado en algunas personas y terapias muy específicas.

P. La nueva recomendación de limitar el consumo de carne roja y procesada ha causado mucho revuelo entre la población.

R. Es complicado concretar la cantidad exacta de carne. No queremos regular la vida de la gente, esta no es la idea del código, sino ofrecer información. En Alemania también amamos nuestras salchichas, son parte de nuestra dieta. Creo que el mensaje importante del Código es aumentar la conciencia de la toma de decisiones informada. Está claro que un trozo de jamón no te va a matar, un cáncer siempre es el resultado de la dosis, la frecuencia, y la cantidad.

P. Estas recomendaciones van dirigidas a todos los europeos pero, ¿hay alguna manera de adaptarlas a la realidad local de cada país?

R. La ventaja de dirigirnos a Europa es que tenemos más masa crítica para influir en la toma de decisiones de los gobiernos. A una recomendación para reducir el riesgo de cáncer no le importa donde estés, aunque probablemente la manera de implementarla varíe en función del país. Cada estado debe tener en cuenta su situación, sobre todo en intervenciones como los programas de vacunación y cribado. Necesitamos expertos que traduzcan estos consejos a la realidad local.

P. A menudo se alaban los beneficios de los programas de detección precoz del cáncer, y poco se habla de los prejuicios que provienen de falsos positivos, biopsias innecesarias, cánceres inocuos…

R. El cribado conlleva estos riesgos, por eso estas recomendaciones fueron un reto para los expertos a la hora de equilibrar beneficios y prejuicios. El Código recomienda participar en programas organizados de cribado de 43 tipos de cáncer (colorrectal, mama y cervicouterino) porque creemos que está científicamente justificado que los beneficios son mayores. En cambio, el cribado del cáncer de próstata no forma parte de estas recomendaciones porque parece que la mortalidad se reduce y queremos evitar el sobretratamiento.

P. ¿Por qué este Código no menciona la contaminación ambiental?

R. No hay ninguna duda de que la polución causa cáncer, pero nuestras recomendaciones van dirigidas a aquello que las personas pueden llevar a cabo de forma individual para reducir su riesgo de desarrollar cáncer. La contaminación no se puede controlar demasiado a nivel individual. Primero deberían implementarse acciones a nivel social, aunque uno puede contribuir a mejorar la calidad del aire usando más la bicicleta o el transporte público.

P. Los niveles de contaminación en Madrid, Barcelona o Pekín, ¿nos llevan hacia un airpocalipsis?

R. [Silencio, luego ríe]. [En Europa] Tenemos niveles de polución inaceptables pero aún estamos lejos de otras ciudades como México DF, Pekín o algunas metrópolis africanas. Está claro que la contaminación en Europa causa cáncer, especialmente de pulmón. A pesar de que la causa de un cáncer no se pueda identificar, un cáncer de pulmón se debe más al tabaco que a la contaminación ambiental. Se trata de un juego de probabilidades. Si un gran fumador en un área con alta concentración de radón y mucha contaminación ambiental desarrolla cáncer de pulmón no podemos discriminar la causa, y seguramente sea una combinación de todas ellas. Hay pocos cánceres donde podamos identificar claramente, uno de ellos es el mesotelioma debido a la exposición al amianto.

P. ¿Cree que los gobiernos y los políticos pueden hacer algo para cambiar esta situación en cumbres como la del clima de París?

R. Eso espero [ríe]. Quiero decir que sí. Debemos darnos cuenta de que es urgente tomar medidas que beneficien la salud de las personas y el clima. Me recuerda a cuando empezaron a identificarse los primeros cánceres de origen ocupacional hubo bastante resistencias argumentando que las regulaciones estrictas sobre procesos de trabajos eran malas para la economía. En los últimos años creo que ha cambiado la forma de pensar, los beneficios de la prevención son realmente importantes.

Rac1: El present i el futur de la intel·ligència artificial

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CWF_11XWEAMiUjlLa intel·ligència artifical és un dels àmbits de la ciència que més canviarà les nostres vides en els propers anys: cotxes autònoms, ordinadors que diagnostiquen malalties millor que els metges, robots que ens cuinin i netegin la casa… Però els avenços en ciència també comporten riscos. En parlem amb Héctor Geffner, professor ICREA del departament de Tecnologies de la Informació i la Comunicació de la Universitat Pompeu Fabra, i responsable del grup de recerca en intel·ligència artificial. Podeu recuperar l’àudio aquí.

Rac1: La diabetis és una de les 10 malalties més freqüents al món

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simoA casa nostra gairebé 500.000 de catalans tenen diabetis, una malaltia que és molt més comuna entre persones de 45 a 74 anys. Aquesta malaltia és una de les 10 més freqüents a tot el món. La diabetis tipus 1 és una malaltia del sistema immunitari, d’origen genètic, que es manifesta sobretot en gent jove. Però el 90% dels casos són diabetis tipus 2, la diabetis de l’adult que s’associa al sedentarisme i l’obesitat. Recupera l’àudio!

Hans Clevers: “El lugar más peligroso del planeta es el interior de nuestros intestinos”

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[Aquí podéis leer la entrevista que publica esta semana EL PAÍS]

Núria Jar (Barcelona) | 5 de noviembre de 2015

Hans Clevers (Países Bajos, 1957) montó su primer laboratorio en el ático de sus padres, cuando aún iba al instituto. Fuera de clase, su profesor de química le vendía sustancias en el garaje. “Seguramente ahora estaría prohibido pero hacíamos bombas fantásticas”, bromea sobre una época que le inspiró para convertirse en el investigador que describió por primera vez una célula madre del intestino.

En su laboratorio del Instituto de Utrecht, donde ha fundado The Hubrecht Organoid Technology, han creado mini-intestinos. Estas estructuras en tres dimensiones diseñadas a partir de células madre adultas –de humanos y de ratón– permitirían predecir la respuesta de una persona enferma de cáncer a un determinado fármaco en el laboratorio. A diferencia de las líneas celulares que permiten secuenciar un tumor, esta nueva técnica evitaría efectos adversos de una medicación oncológica que no funciona igual en todos los pacientes.

Clevers ha pronunciado una charla en el congreso del décimo aniversario del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona), donde se ha reencontrado con Eduard Batlle, investigador ICREA de este centro que fue investigador postdoctoral en el laboratorio de uno de este científico, uno de los biomédicos más reconocidos en el campo de las células madre adultas, con importantes contribuciones en cáncer de colon.

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Pregunta. ¿Cómo son las células madre adultas de los intestinos?

Respuesta. El intestino grueso tiene mil millones de criptas, unas estructuras donde en cada una se diferencian 15 células madre. En total tenemos unas 15.000 millones de células madre adultas que se diferencian en células intestinales que viven una media de cuatro días. El intestino es el tejido que más renovamos.

P. ¿Cuánto vive una célula intestinal?

R. Su esperanza de vida es corta en comparación con otras células como las de la piel, que viven un par de meses. O las de la sangre o el hígado, que viven unos 100 días y unos 5 años, respectivamente. Cada día renovamos unos 100 gramos de células intestinales que morirán al cabo de cuatro días. Los experimentos que hacemos con células madre de intestino son muy rápidos en relación a otros que necesitan años.

P. ¿Por qué las células intestinales se renuevan tan rápido en comparación con otras?

R. No lo sabemos del todo, pero pensamos que se debe a que estas células están expuestas a un ambiente muy duro. El interior de nuestros intestinos no es un entorno demasiado agradable, hay un montón de bacterias. Probablemente para el ser humano y cualquier animal el interior de nuestros intestinos sea el lugar más peligroso del planeta. Caminamos todo el día con él, está dentro de nosotros. Quizás una parte de nuestra defensa sea renovar estas células constantemente. Si no te renuevas, estás muerto en cuestión de cuatro días. Claramente necesitas este proceso para mantenerte activo.

P. Los tratamientos actuales contra cualquier tipo de cáncer desequilibran mucho la renovación de estas células…

R. Los fármacos oncológicos atacan a las células que más se dividen, entre las que se encuentran las del intestino y las de la sangre, por eso muchos pacientes se vuelven anímicos.

P. Su laboratorio es pionero en utilizar el potencial de las células madre para terapias regenerativas y ya han conseguido hacer crecer mini-intestinos de células madre de ratas y humanos.

R. Tomamos pequeños trocitos de tejidos enfermos de humanos, lo cultivamos y hacemos experimentos para ver qué fármacos responden mejor en ese paciente en concreto. La gente no se da cuenta de que hace unos seis años esto no era posible de forma tan rutinaria como ahora. Cada tumor es único y esta técnica nos permite hacer medicina de precisión.

P. ¿Por qué en cáncer es tan importante la medicina personalizada?

R. Todos hemos visto pacientes que reaccionan diferente a una misma terapia. Solo una tercera parte de las personas se benefician de los tratamientos oncológicos, el resto sufren los efectos secundarios negativos y no mejoran. Esto genera muchos costes porque los fármacos no funcionan y son muy caros, y las complicaciones derivadas de la terapia, también. Con las nuevas técnicas seríamos capaces de extraer células enfermas de los pacientes, probarlas en el laboratorio con los medicamentos disponibles y aconsejar al oncólogo sobre la mejor terapia.

P. ¿Ya son capaces de predecir la eficacia de una tratamiento para cada persona?

R. Ahora estamos en fase de ensayos clínicos observacionales. Aún no podemos dar consejo a los médicos porque no hemos comprobado nuestra capacidad de predicción. Por ahora, los doctores nos dicen qué fármaco ha prescrito y cómo reacciona el paciente. Nosotros observamos nuestra capacidad de previsión en el laboratorio con muestras tumorales de unos 40 pacientes.

P. ¿Cuándo será realidad para todo el mundo?

R. Seguramente en uno o dos años sepamos cómo de buenos somos con nuestras predicciones. Fuimos capaces de predecir de forma correcta con los primeros pacientes del ensayo clínico. Tardamos entre tres y cuatro semanas a completar el proceso de tomar una muestra del tumor, hacerlo crecer en el laboratorio y ver cómo reaccionaba a unos 20 medicamentos diferentes para saber cuál era la terapia adecuada. El cáncer es una enfermedad progresiva; por eso, cuanto antes administres el fármaco correcto, mejor.

Rac1: Qui era la nostra avantpassada Laia?

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rac1Investigadors de l’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont han descobert un nou fòssil que podria canviar la història de l’evolució de la nostra espècie. Aquesta setmana aquest grup de científics catalans han publicat a la revista Science un nou gènere i espècie a partir d’un esquelet trobat a Hostalets de Pierola. Parlem amb David Alba, primer autor de l’estudi, sobre el descobriment d’aquest exemplar de Pliobates cataloniae batejat com a Laia. Recupera l’àudio aquí.

Las bacterias se comunican por impulsos eléctricos, como las neuronas

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Núria Jar (Barcelona) | 22 octubre 2015

1445443099_374468_1445444143_noticia_normalLas bacterias se comunican entre ellas a través de señales eléctricas, de la misma forma que lo hacen las neuronas en el cerebro. Una colaboración entre la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y la Universidad de California en San Diego publica en la revista Natureun estudio que ofrece “una perspectiva radicalmente nueva” de cómo se pudo originar el sistema nervioso en los humanos y el resto de animales, cuenta Jordi Garcia-Ojalvo, el único autor español y director del Laboratorio de Dinámica de Sistemas Biológicos de la UPF.

Los científicos sometieron a huelga de hambre a una colonia de bacterias de la especie Bacillus subtilis dispuestas en un biofilm, una estructura similar a aquella película pringosa que se engancha en el fregadero después de lavar los platos. Las bacterias situadas en el centro del biofilm mandaron impulsos eléctricos a sus compañeras de la periferia para comunicar la situación de estrés. Las bacterias vecinas amplificaron la señal hasta llegar a las células más exteriores –las primeras en recibir los pocos nutrientes que les suministraban los investigadores–, que dejaron de crecer para que las bacterias centrales pudiesen alimentarse.

Se trata de “un conflicto social entre el centro y la periferia”, resume Garcia-Ojalvo sobre una auténtica guerra metabólica para conseguir alimento. Pero en esta batalla nadie muere. La comunidad bacteriana del biofilm oscila y para de crecer durante un rato para dar tiempo a las células centrales de picar algo. “Es como si el biofilm respirara”, describe, sobre el movimiento que hace sobrevivir a las bacterias centrales para que las más exteriores puedan continuar creciendo.

La observación inédita de este mecanismo de comunicación entre bacterias es muy similar al de las neuronas, aunque mucho más simple y lento que una sinapsis. Por un lado, el potasio es la única moneda de cambio de estos microorganismos mientras que las células nerviosas se sirven de potasio y sodio para comunicarse. Por el otro, el diálogo bacteriano dura horas mientras que las neuronas se comunican en cuestión de milisegundos.

“Estamos viendo el antecedente evolutivo del comportamiento neuronal”, Garcia-Ojalvo lanza una hipótesis que podría ayudar a entender mejor las auras asociadas a la migraña y la epilepsia. Si los dos sistemas son similares, la comunicación bacteriana en un biofilmpermitiría diseñar un sistema experimental más sencillo para analizar los precursores de estos comportamientos patológicos en el cerebro.

Esta observación es la primera prueba de comunicación eléctrica entre bacterias, unos microorganismos que hasta ahora se habían analizado en el laboratorio de forma aislada y sobre fluidos. En cambio en biofilms, “el contexto nativo” de estas células, los científicos han podido observar cómo se comunican entre ellas gracias al potencial eléctrico de la membrana celular donde se encuentran los canales iónicos, que ya se habían descrito en bacterias. “Pero no sabíamos porqué los tenían”, admite Garcia-Ojalvo.

El hallazgo que se publica hoy en Nature es la segunda parte de una investigación anterior, publicada hace tres meses por el mismo equipo de investigación, que observó la dinámica de la colonia bacteriana para sobrevivir a amenazas exteriores y el porqué las bacterias del centro nunca mueren.

Estas colonias de bacterias son una de las causas más importantes de infección en los hospitales, donde por mucho que laven y desinfecten hay películas de bacterias que cuesta mucho eliminar. “Estos microorganismos pueden generar resistencia sin necesidad de mutar, solo con su capacidad de estar unidas en una estructura como un biofilm”, describe Garcia-Ojalvo sobre la naturaleza de estos microorganismos.

Estas colonias de bacterias son una de las causas más importantes de infección en los hospitales, donde por mucho que laven y desinfecten hay películas de bacterias que cuesta mucho eliminar. “Estos microorganismos pueden generar resistencia sin necesidad de mutar, solo con su capacidad de estar unidas en una estructura como un biofilm”, describe Garcia-Ojalvo sobre la naturaleza de estos microorganismos.